Fraude en las revistas científicas

Este es el título de un artículo publicado en el médico interactivo, el resto del texto dice:

“Las revistas científicas de mayor prestigio presentan una tasa particularmente elevada de retractaciones referidas a estudios publicados en sus páginas sobre todo en la última década
El fraude en los artículos científicos especializados ha aumentado hasta 10 veces en los últimos 37 años, según determina un estudio, elaborado por investigadores de la Universidad de Washington y de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York.

Los expertos han hecho un seguimiento de los más de 2.000 artículos de biomedicina y ciencias de la vida que, según la base de datos PubMed, fueron retirados en el último año (hasta el mes de mayo). Tras este estudio, que ha sido publicado en PNAS, se ha podido conocer que “solo el 21,3 por ciento de las retracciones fueron atribuibles a errores”, mientras el 67,4 por ciento se deben a lo que los científicos han llamado “mala conducta”.

En este término, “mala conducta”, se incluyen artículos retirados por fraude o sospecha de fraude (43,4 por ciento), aquellos que son publicaciones duplicadas (14,2 por ciento) y aquellas que están plagiadas (9,8 por ciento). El 12 por ciento correspondería a causas indeterminadas, según han precisado los autores.

Uno de los autores principales del trabajo, Arturo Casadevall, ha indicado que “lo más preocupante” de este hallazgo es que cuanto más sofisticado es el fraude más difícil resulta descubrirlo por lo que aún existen estudios fraudulentos no detectados.

El trabajo, también destaca que las revistas científicas de mayor prestigio presentan una tasa particularmente elevada de retractaciones referidas a estudios publicados en sus páginas, sobre todo en la última década. Así, en lo que va de año ‘Science’ ya se ha retractado de 70 artículos y PNAS de 69 y más de una treintena han sido por fraude.

Para Casadevall, estas cifras se deben a que la cultura científica actual, que ‘premia’ de manera excesiva a los autores en función del número de trabajos publicados en revistas de renombre, ha conducido a que sean muchos los científicos que fuercen su investigación, inventando datos o poniéndoles fin antes de lo que deberían.”

La pregunta es ¿Qué hace que los autores de estos artículos cometan fraude?.

Podríamos encontrar respuestas varias…, claro que podríamos decir que el género humano es de por sí fraudulento… y que esto es la consecuencia.

Pero permitidme ser un incauto que cree en la bondad de la gente y sobre todo de aquellos que dedican su vida a la investigación.

Nos podemos preguntar ¿Qué es lo que ha provocado este aumento en el fraude?.

La respuesta la podemos encontrar en lo que conocemos como “Factor de Impacto”, definido como “número de veces que se cita por término medio un artículo publicado en una revista en el espacio de dos años”. Es decir, cuantas más veces es citada una revista mayor será su factor de impacto.

Pongamos un ejemplo: El factor de impacto de una revista durante el año 2011, sería el resultado de dividir las citas recibidas por la revista de los años 2009 y 2010 durante el año 2011 entre los artículos publicados en la misma revista en los años 2009 y 2010.

Por supuesto cuando nos referimos a citas recibidas son las de todas aquellas revistas incluidas en el índice que realiza el factor de impacto.

Se trata pues de un índice bibliométrico desarrollado por documentalistas con un único objetivo, el de determinar cuales son las referencias más adecuadas para ser adquiridas en los centros de documentación y bibliotecas.

Posteriormente, el ISI cre en 1997 el Journal Citations Reports, que analiza el factor de impacto de las revistas científicas que se encuentran dentro de su base de datos, y esto es muy importante, si la revista no se encuentra en su base, no es tenida en cuenta.

Hasta aquí todo estaría correcto si no fuera porque, a mi manera de ver de forma incorrecta, se utiliza este factor de impacto para determinar la calidad de una publicación y por ende de los investigadores que publican en ella.

De forma incorrecta principalmente por tres grandes motivos:

– En primer lugar, no deberíamos emplear un índice que no evalúa todas las revistas del entorno en el que se toma la decisión. Por ejemplo, el número de revistas Españolas presentes en el ISI es irrisorio, el hecho de que para optar a una plaza, investigación, trabajo…, sea necesario tener publicados artículos en revistas de alto impacto, implica que los autores deben publicar en entornos y revistas no conocidos, en idioma en ocasiones no dominado de forma profunda. La solución sería fácil, que cada país, tuviera su propio factor de impacto de sus revistas. Pues bien, en España lo tenemos, el Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación López Piñero… lo tenemos pero no lo utilizamos, al menos en ciencias de la salud, se utiliza el factor de impacto del ISI.

– En segundo lugar, para poder alcanzar un factor de impacto objetivo, sería necesario el manejo de todas las revistas de la rama de la ciencia que se pretenda analizar, algo inalcanzable actualmente para el ISI o cualquier otra base de datos.

– Finalmente, y posiblemente el que más daño está haciendo: el factor de impacto de una revista sólo puede ser comparado con los factores de impacto de revistas del mismo sector, no tiene nada que ver el factor de impacto de una revista de Fisioterapia con el factor de impacto de una revista de ciencias básicas, y esto actualmente está ocurriendo, sería lo mismo que comparar una manzana con un melón, los dos son frutas, uno es más grande que el otro pero no es el tamaño lo que nos hace decidirnos sino las necesidades (en este ejemplo culinarias) que cada uno tengamos.

 

Y por lo tanto, como tenemos que publicar en revistas de alto impacto para que nos acepten en el grupo de investigación, nos financien el grupo de investigación, nos promocionen en nuestra carrera profesional, nos den trabajo… pues la gente saca “lo mejor” de si misma y engaña, copia, duplica… ya que es más importante tener 20 publicaciones (aunque estas sean de menor importancia) que una investigación capital para el avance de una ciencia.

Por ponernos en un escenario irreal, si un investigador novel descubriera un tratamiento común para todos los tipos de cáncer, y lo publica en la mejor revista del ramo a nivel nacional no tendría ni un sexenio de investigación, pero es que si lo hace en la mejor revista del ramo a nivel internacional, tampoco podría optar a determinados puestos en la carrera profesional del SERGAS o del servicio catalán de Salud o del INSALUD, pero es que si publicara en la revista de mayor impacto del mundo, tampoco sería suficiente ya que el número si importa.

Por lo tanto es mejor dedicar nuestros esfuerzos a investigaciones más pequeñas, que nos lleven menos tiempo pero nos aseguren un buen número de artículos.

Un saludo a todos

 

 

 

Posted on: 10 octubre, 2012, by : gugapase

2 thoughts on “Fraude en las revistas científicas

    1. Gracias IMAM, de todas formas tendríamos que empezar por una buena pedagogía entre los que mandan sobre lo que significa evidencia para que muchos profesionales no se vean en la tesitura de tener que elegir entre vivir y hacer trampas, un saludo

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